sábado, 10 de mayo de 2014

Si es que Villalba no tiene nada...

Son ya casi ocho años los que llevo militando en JSCV. Han dado para mucho, muchísimo. He conocido a mucha gente y he aprendido muchas cosas durante todo este tiempo, tanto cuando me ha tocado estar en el ruedo, como cuando me toca desde la barrera. Juventudes ha significado y significa mucho para mí; JSCV es un proyecto, una idea, una forma de entender cómo debe ser la política, además de que he tenido la suerte de ser una parte importante durante todo ese proceso de moldeamiento.

Voy a confesar una cosa: Juventudes Socialistas de Collado Villalba es una de las cosas que más tiempo me ha quitado en mi vida, es probablemente de las cosas a las que más tiempo le he dedicado. La verdad que no se lo puedo echar a nadie en cara, porque ha sido algo que he hecho siempre con muchas ganas, y es que, como bien dice el dicho: "sarna con gusto no pica".

Hemos sacado actividades y campañas que muchas veces han sido puros actos de fe, de esfuerzo y de ponerle mucho tiempo y ganas. Todas ellas han resultado hasta ahora exitosas y muy acertadas, especialmente una de ellas: el reciente Concurso de relatos breves "Vive Villalba".

Si hay una actividad que de verdad puedo decir que me ha llenado en su conjunto, por lo que significa, por el trabajo empleado y por el resultado, sin duda alguna me tengo que quedar con el Concurso, sirva como muestra del trabajo el vídeo promocional que en su momento preparamos:



De verdad, me encanta lo que hemos conseguido con él, hemos conseguido que 14 jóvenes de Collado Villalba hayan dedicado parte de su tiempo a escribir sobre su ciudad; una ciudad con mala imagen y fama entre sus propios vecinos, que mantienen con ella una vinculación muy pobre, de ciudad de paso más que de ciudad para vivir. ¿Qué villalbino no ha oído la típica frase "si es que en Villalba no hay nada"?.

Es cierto que a Villalba le falta mucha vida propia, pues a día de hoy sigue siendo una ciudad dormitorio (gente que tiene su residencia aquí, que viene a dormir aquí, pero que su vida diaria la hacen en Madrid). Sin embargo, creo que Collado Villalba es una ciudad con enormes potenciales (por su situación en el mapa, y por su población joven entre otras muchas cosas), creo que tiene acceso a todos los servicios que se pueden conseguir en una ciudad más grande pero sin las aglomeraciones de éstas, con un entorno maravilloso y la naturaleza a 10 minutos a la redonda.

Supongamos que, efectivamente, Collado Villalba tiene ya cubierta la dotación de servicios básicos, pero que todos la sentimos como hueca, vacía, sin vida propia. En este caso, entonces ya tenemos la estructura del edificio concluida, por lo que el siguiente paso es el más importante (pues poner los cimientos es relativamente sencillo), el que define el futuro de la ciudad: pintar las paredes del color que elijamos, decorar las habitaciones como queramos, poner muebles, lámparas, cortinas...en definitiva: darle vida propia, darle un color y una luz propia, hacer que brille por sí misma.

Éste era uno de los principales objetivos que teníamos con el concurso, que se escribiera y hablara de Collado Villalba, empezar a generar una identidad y una identificación propiamente villalbina. Y es que los lugares, al igual que los recuerdos, solo pasan a la historia si hay alguien que se encargue de dejarlos por escrito, de escribir sobre ellos, de plasmarlos en el papel.

Creo que este tipo de iniciativas a través de la cultura son mucho más productivas políticamente que las típicas de andar tirándose los trastos a la cabeza de unos a otros. Ésto es hacer política de profundidad, ésto es hacer política de la que a mí me gusta. Ésto es acercar la política a la gente.

Y tú, ¿Qué opinas? ¿Te parecen apropiadas este tipo de iniciativas?
 

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miércoles, 7 de mayo de 2014

Cambios

Siempre me he preguntado qué se sentiría al tener un diario, a veces con admiración y otras veces como una pérdida de tiempo. Pero siempre me ha resultado cuanto menos curioso y/o llamativo.

Un diario es algo que nunca he hecho y, a día de hoy, puedo decir que me arrepiento profundamente de no haber grabado de alguna manera todos mis recuerdos que con el paso del tiempo y la aparición de nuevos, algunos de éstos se van sumiendo en las profundidades insondables de nuestros océanos de recuerdos, resultando prácticamente imposible recuperarlos.

Es una pena, porque con el paso del tiempo te das cuenta que la vida no son más que recuerdos, malos y buenos, pero experiencias que te han ocurrido a tí y al mundo que te rodea, experiencias de las cuales tú eres el producto final; experiencias que moldean tu carácter, tu forma de ver el mundo y de comprenderlo, tus opiniones e, incluso, experiencias que te moldean físicamente. 

Generalmente no te paras a pensarlo, ya tienes suficientes cosas en la cabeza como para poner a retrotraerte a tu pasado. Pero a veces (cada vez más a menudo cuanto mayor te vas haciendo), encuentras momentos en los que los recuerdos te empiezan a asaltar y vas teniendo la sensación de que los recuerdos más importantes permanecen, pero los recuerdos de hechos no tan importantes se van perdiendo por el camino. Es en ese momento cuando sientes una sensación de vértigo y vacío personal, de que estás perdiendo lo único que realmente posees: recuerdos. Y si esos recuerdos (que muchos de ellos son compartidos con amigos, familiares y conocidos) ninguno los recuerda, ninguno se encarga de dejarlos por escrito, entonces es como si no hubieran existido...triste, ¿Verdad?

Así que con éste espíritu (entre otros muchos motivos) retomo este blog que creé para una asignatura. Dejaré las entradas previas, pero a partir de ahora este blog versará sobre muchas cosas distintas: experiencias personales, opiniones sobre distintos temas, divagaciones pseudofilosóficas, literatura propia, política, economía, deporte, recuerdos y hasta frikadas, ¿Porqué no?

Con veinticinco años me voy conociendo bastante bien. Sé que soy un especialista en las buenas ideas inmaterializadas por falta de constancia...vamos...que tengo buenas ideas, se me da bien ponerlas en marcha, pero que soy un maldito vago y un perezoso asqueroso a la hora de continuarlas y llevarlas hasta el final.

¡Al lío!

viernes, 28 de febrero de 2014

II #GermanFact: Quién fue el listillo del "Bio"?

Al entrar en cualquier supermercado español, podemos encontrar en cualquiera de sus secciones productos de toda índole clasificados por su calidad. Así, tenemos la arraigada creencia de que un producto de marca blanca...pues bueno, está bien, se deja comer...y si lo venden es porque ha pasado los controles sanitarios pertinententes. Pero claro, ¡ni punto de comparación con la calidad de la marca original!

Pongamos un ejemplo: el jamón. Pues oye, para darnos el gustillo nos compramos una paletilla decente a precio asequible del Carrefour, pero...¿quién no desearía cogerse la pata de Navidul? Es más, ¡voy a ir más allá! ¿Quién no desearía con locura por encima de la pata de Navidul, coger la pata Negra de Navidul?

Si os fijáis, la mayoría de productos tienen el producto normal y luego la categoría Deluxe, que se supone que es la repera y no hay nada por encima de ello, puesto que a dichos productos se les da un tratamiento especial, se les mima en el proceso de elaboración, etc.

Bueno, pues un buen día, a un buen hombre alemán (al que se le debería otorgar el premio Nobel de economía, no el de medicina, ni salud, ni anda por el estilo...no, no, el de economía) se le pasó por la cabeza la idea de "¿Y porqué no algo aún más mejor y superior?". Y así, se creó en Alemania el concepto del producto Bio, el súmum de los productos, de categoría más allá de la pata negra, el aceite de oliva extra puro, el zumo de naranja de zumosol y/o la horchata del Mercadona: Una gama de productos cuyos efectos van más allá de lo puramente racional y llegan a lo más profundo de la psique del alemán. Una etiqueta que eleva el precio del producto en muchos casos hasta casi el doble.

Y es que, se supone que los productos Bio son tratados con sumo cuidado, crecidos y/o recolectados de manera respetuosa con el medio ambiente y de manera escrupulosamente ecológica, sin ningún tipo de pesticida ni acelerador del proceso de maduración. De ésta manera, en cualquier supermercado alemán tienes un producto de alimentación y luego su equivalente en la gama Bio, que en muchas ocasiones no consigo notar ninguna diferencia entre uno y otro más allá de que uno sea un poco más grande que el otro y tenga algo mejor de color (aunque tampoco me fijo en exceso, la verdad...y de sabor tampoco noto yo gran cosa).

Está tan extendida la idea de que lo Bio es mucho mejor por el mero hecho de llevar en su etiqueta "Bio", que he llegado a oir decir a un padre a su hijo mientras éste se comía un trozo de pepino normal (no Bio) con la cáscara cosas como: "Ni se te ocurra comerlo, que no es Bio...si fuera Bio, vale". Señor padre, no me quiero meter en la educación de su hijo...pero el pepino se recolecta igual de la tierra sea Bio o no...y si no se lava antes es igual de asqueroso uno que otro, ¡Por Dios!.

Lo que más gracioso me resulta de todo es que muchos de estos productos alimenticios Bio, vienen de España. Si, si, de nuestra tierra. Y sinceramente, no veo yo al agricultor español separando su cosecha entre pepinos que van a Alemania y pepinos que no, pero esto ya son pensamientos más que conocimientos certeros. Eso si, os aseguro que, Bio o no, los pepinos que comen aquí son españoles y tienen el doble del tamaño que los que encontramos en España.

Así que ya sabéis, españolitos, si venís a tierras alemanas, los productos comprarlos Bio aunque los veáis iguales que los demás ¿Que Porqué? ¿Cómo que porqué? Menuda pregunta...¡Simple y llanamente porque son Bio!

Publicado inicialmente en Facebook

sábado, 1 de febrero de 2014

I #GermanFact: Mein Gott, pero si habíamos quedado hace una hora!

Después de llevar ya cinco meses en Alemania, puedo decir que empiezo a acostumbrarme a sus peculiaridades. Es por ello que he decidido que voy a empezar una nueva sección en mi facebook: la voy a titular los #GermanFact. Iré poniendo de vez en cuando cosas que hacen los alemanes que para un español son chocantes.

El primer #GermanFact va dedicado a su peculiar forma de referirse al tiempo (Ojo, que no es moco de pavo lo que viene a continuación): Si un alemán te dice que son las "Halb Eins" (traducido literalmente pone: "Media Una") no te está diciendo que es la Una y Media, sino las Doce y Media! Es decir, ellos no dicen que ha pasado media hora desde las en punto, sino que falta media hora para las siguiente en punto (En definitiva, lo que te estan queriendo decir es "Halb [vor] Eins", es decir, "media hora antes de la Una/a Half before One").

Este horroroso #GermanFact me llevó en mi primera semana de estancia en el país de las salchicas y la cerveza a recoger con una hora de retraso al mayor de los crios, que tenía fútbol y ya era de noche. Suerte que era Septiembre y todavía no hacía suficientemente frío como para que el niño se me quedara pajarito esperando.

Otra cosa curiosa que tienen los alemanes con respecto al tiempo son las dos palabras que tienen para referirse al espacio temporal en función del contexto: los términos "Uhr" y "Stunde" significan ambos "Hora", pero el primero se usa para referirte a fechas y horas concretas (ej. "Son las siete horas y veinte minutos" -> "Es ist Sieben Uhr Zwanzig Minuten"; o "Nos encontramos a las 9 horas" -> "Wir treffen uns um Neun Uhr") mientras que el segundo se usa para expresar el tiempo que has estado realizando una acción (ej. "He estado haciendo deporte durante dos horas" -> "Ich habe Sport für Zwei Stunde gemacht").

PD: ¿Será esta forma de contar el tiempo lo que les hace ser tan extremadamente puntuales? ¿Será parte de su ascendencia prusiana el educarles en contar lo que queda todavía de tiempo en vez de expresar el tiempo que ya ha pasado?

PD2: No, no puedes decir que has estado haciendo deporte durante dos horas usando "Zwei Uhr", ni puedes decir que son las "Sieben Stunde" ahora mismo, te tomarían por loco y tendrían que hacer un gran esfuerzo intelectual para entender lo que estás queriendo expresar.

Publicado originalmente en Facebook

viernes, 20 de septiembre de 2013

Hermanamientos

Collado Villalba es una ciudad que ronda los 65.000 habitantes, con un porcentaje de población joven superior a la media de la Comunidad de Madrid y de España. Igualmente, nuestros mayores son escasos si comparamos nuestra media con la de Madrid y España; ésto quiere decir que Collado Villalba es una ciudad joven, que goza de buena salud, lo que le confiere una serie de fortalezas que otros municipios de nuestro entorno no poseen.

Ahora bien, que tengamos la materia prima no quiere decir que estemos recogiendo sus frutos como debiéramos: gozamos de unas potencialidades que otras ciudades de nuestro entorno no poseen, pero a la vista de todos está que no las estamos aprovechando. Un buen ejemplo de ello podrían ser los escasos hermanamientos con los que contamos, tan escasos que solo tenemos uno, y encima lo tenemos desde 1991.

Los hermanamientos pueden parecer una soberana tontería y una pérdida de tiempo que solo sirven para poner nombre a un parque o una plaza. Pero esta visión de los hermanamientos es tremendamente pobre: los hermanamientos tienen una función de intercambio cultural que no se puede conseguir de otra manera. Ayudan a fomentar los intercambios de nosotros, los jóvenes villalbinos, con los de otra parte del mundo; aprendes de otras lenguas, otras culturas, abres tu mente a nuevas costumbres, o ves cosas que no verías de otra manera hasta que tienes unos años más y puedes permitirte viajar al extranjero. Pero el problema de esos años de más es que nuestra mentalidad ya no es tan maleable y nos hemos llenado de prejuicios.

Los hermanamientos y los intercambios ayudan a derribar barreras, ayudan a ver nuestra realidad cotidiana con perspectiva, desde otro punto de vista: y es que la mejor forma de apreciar lo que tenemos es precisamente comparándolo con lo que sucede en el exterior. Nuestras carencias y nuestras fortalezas se abrirán ante nuestros ojos como si hasta entonces hubiéramos vivido en un mundo mucho más pequeño y uniforme de lo que en realidad es.

Los colegios e institutos villalbinos llevan ya desde hace tiempo promoviendo este tipo de intercambios y los resultados son muy buenos: nuestra ciudad es visitada por jóvenes europeos, y nuestros chicos y chicas ponen en práctica sus conocimientos en otras lenguas. Y éste es un problema muy típico entre el españolito medio: tenemos la suerte o la desgracia (según se quiera ver) de hablar el castellano, una lengua muy potente y con la que podemos ir a casi cualquier parte del mundo siendo entendidos. ¿El problema? podemos tender a volvernos ignorantes y tímidos a la hora de hablar nuevos idiomas.

En definitiva, los hermanamientos son programas baratos que vienen acompañados de actividades culturales como los intercambios, y que enriquecen culturalmente a nuestra ciudad. Sin duda alguna, son programas que nuestros representantes políticos deben promover si queremos avanzar hacia una sociedad más tolerante y rica (culturalmente hablando) que den la oportunidad a los villalbinos de expandir sus horizontes y pensar más desde una perspectiva humana y cultural, y menos económica.

Publicado originalmente en Onda Cero Sierra.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Collado Villalba en nuestra mente

Decía Hannah Arendt, teórica política contemporánea, que las ciudades en las que vivimos no son más que una extensión de lo que ocurre en todos y cada uno de nuestros foros internos, o dicho de otra manera, cada uno de nosotros está gobernado por una pequeña ciudad que puebla nuestra mente, donde al igual que en nuestras ciudades existe un poder ejecutivo, un poder legislativo y un poder judicial. Del mismo modo que en las ciudades que nosotros habitamos, debe existir un equilibrio entre estos tres poderes, ya que si no es así, nos volvemos seres tiránicos: si la ejecución de nuestras acciones no está avalada por una legislación apropiada, sease una moralidad y ética correctas, o no somos capaces de juzgar correctamente dichas acciones, nos volvemos seres que no piensan, sino seres que simplemente actúan sin pensar en las consecuencias de sus actos. Para ella, cuando esto sucede, perdemos nuestra condición de ciudadanos ya que somos incapaces de coordinar nuestros pensamientos con nuestras actuaciones.

Si observamos nuestra ciudad, Collado Villalba, no podemos decir precisamente que se trate de una ciudad bonita, de estética cuidada; no se trata de una ciudad donde al pasear por sus calles sientas la necesidad de pararte a observar lo que hay a tu alrededor, o de mirar las fachadas de los edificios, de pasear por sus parques...No es una ciudad agradable de ver estéticamente, no nos engañemos. Y de esto todos somos un poco culpables, nuestros representantes políticos los primeros, los de ahora y los de antes. 

Si seguimos el razonamiento de nuestra teórica política, ¿Os imagináis lo estropeadas que deben de estar nuestras ciudades internas como para que reflejen una ciudad como Collado Villalba? No estoy queriendo decir que sea una ciudad inhabitable, ni mucho menos, pero sí que todos hemos perdido la pasión (si alguna vez llegamos a tenerla) de sentir nuestra ciudad como propia, de identificarnos con ella. La hemos convertido en un lugar de paso, en una ciudad de servicios desalmada y sin vida propia, en una ciudad donde venimos a dormir, nos acercamos en coche a hacer nuestras compras a los centros comerciales de las afueras sin tener que pisar para nada el centro, simple y llanamente porque no hay nada en el centro.

Si nos convencemos de lo que Hannah Arendt nos propone (la ciudad como reflejo y extensión de nosotros mismos), deberíamos de plantearnos muy seriamente si realmente ésta es la ciudad que queremos vivir y sentir; si ésta es nuestra ciudad; o si nosotros podemos hacer algo por cambiarla y por cambiarnos.

No hay mejor forma de terminar esta columna semanal que con una frase de la propia Hannah Arendt que dice así: “Nadie puede ser feliz sin participar en la felicidad pública, nadie puede ser libre sin la experiencia de la libertad pública, y nadie, finalmente, puede ser feliz o libre sin implicarse y formar parte del poder político”.

Publicado originalmente en Onda Cero Sierra.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Exámenes y leyendas urbanas

Un año más, las vacaciones veraniegas se esfuman. Septiembre, ese mes tan temido por todos, unos (parados y afortunados trabajadores) por impuestos y seguros varios que tienen la manía de acumularse en estas fechas; otros (los estudiantes que aspiramos a tener algo de fortuna) por reincidentes en acudir a las convocatorias de exámenes típicas de estas fechas.

Pero no deberíamos de ser los únicos en ser asiduamente examinados. Por ejemplo, todas (y recalco todas) nuestras instituciones deberían seguir esta línea, pues tienden a pensar que ganar unas elecciones les da permiso a gobernar a discreción, cuando lo único a lo que les da derecho es a formar gobierno. Muestra de ello es la surrealista situación que se ha vivido este fin de semana en la Biblioteca Miguel Hernández, donde los estudiantes no podían estudiar debido al mercado goyesco instalado frente a la Biblioteca justo este fin de semana antes de exámenes. ¿No podía el mercado goyesco haberse puesto en otro lugar o en otro fin de semana que resultase menos perjudicial?

Otro buen ejemplo podría ser lo sucedido en el encierro del Domingo en las pasadas Fiestas de Santiago Apóstol, donde una vecina fue muy gravemente herida por asta de toro tras romper éste la talanquera de seguridad. Para los corredores habituales, era evidente que las talanqueras eran más inseguras comparadas a las de otros años. Sin embargo, el Concejal de Festejos aseguró en su momento que la talanquera cumplía la normativa, ¿Es suficiente con cumplir la normativa?, tratándose de asuntos donde podemos estar jugando con vidas humanas ¿solo debemos aspirar a cumplir la normativa por la mínima?, ¿Qué hubiera pasado si la cogida hubiera tenido un fin aún más trágico?, ¿Es correcto ahorrar en medidas de seguridad por muy en crisis que estemos?

Por suerte para todos, y para respiro del Concejal Alberto, la vecina Carmen fue dada de alta el pasado 22 de Agosto, lo que acabó con la lluvia de leyendas urbanas que se habían venido gestando desde entonces. Esto nos debería llevar a plantearnos si nosotros mismos y nuestros conciudadanos necesitamos de una evaluación continua. En este verano se ha podido escuchar rumorología de todo tipo: cabezas aparecidas en contenedores, degollados en plena calle, asesinados y suicidados varios que han tenido que ser reiteradamente desmentidos desde el Ayuntamiento, e incluso la propia vecina habría fallecido varias veces si de las leyendas urbanas nos fiásemos.

En fin, como decía Thomas Hobbes “el hombre es un lobo para el hombre” a lo que añadiría “y más si le damos vía libre sin control”. Les deseo un buen final de semana y gracias por la atención prestada.

Publicada originalmente en Onda Cero Sierra

martes, 12 de marzo de 2013

Políticos de sangre azul

Antes que nada, me gustaría pedir perdón por lo que pueda escribir a continuación. Sí, me gustaría pedir perdón, ya que parece ser algo que se ha puesto muy de moda entre la clase política española…y al fin y al cabo, como pedir perdón parece que lo soluciona todo, enmienda los errores cometidos, no crea obligaciones y no genera mayores responsabilidades ni tiene más recorrido pues…vaya por delante. Y es que, como en casi todo, los políticos españoles llegan con retraso a los hábitos democráticos. Llegan con retraso y encima llegan mal.

Hace ya bastante tiempo que muchos estábamos hartos de ver cómo aquí nadie parecía responsabilizarse de sus actos, pero como las cosas nos iban bien tampoco íbamos a hacer leña del árbol caído, mirábamos a otro lado y a otra cosa, mariposa. Era tal la falta de calidad democrática en la moralidad de nuestros políticos que llegábamos a aceptar unas simples disculpas. No pedíamos que se devolviera lo “extraviado”, ni siquiera la dimisión del cargo público que se ocupaba. Llegamos a conformarnos con oírles reconocer que se habían equivocado. Pero esas disculpas nunca llegaban.

Luego las cosas empezaron a ponerse feas, tiempo de “vacas flacas” nos decían. Los escándalos de corrupción empezaron a aparecer por toda la geografía española (no es que antes no existieran, sino que no se les daba la relevancia social que ahora tienen, un pellizquito por allí y otro por allá no importaban siempre y cuando yo tuviera mi sanidad, mi educación y, sobretodo, mi trabajo) y la ciudadanía pareció despertar lentamente de su letargo de la España “que iba bien”. Primero las elecciones británicas (el partido laborista perdió), y luego las elecciones portuguesas y griegas (PS y PASOK perdieron el gobierno igualmente) fueron marcando el camino, y ya se sabe que cuando veas las barbas de tu vecino pelar…

Sin embargo, seguimos adelante: Elecciones Municipales de Mayo 2011, batacazo espectacular de los regidores allá donde gobernaban, muy especialmente del PSOE. En este momento, todos empezamos a ver que las cosas parecían cambiar para no volver a ser como antes. La evolución se confirmó con las generales de Noviembre del mismo año. Con una España azul a todos los niveles, los casos de corrupción empezaron a salir a la luz en todas partes, la confianza en los políticos estaba hundida desde inicios de la crisis y estos escándalos no ayudaban en absoluto. La primera vez que recuerdo oír disculpas en un escándalo sonado no vino por parte de un político, sino del Rey: “Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir”. Qué majo, qué campechano dijimos; no se nos pasó por la mente en ningún momento la abdicación (lo equivalente a la dimisión para los cargos democráticamente elegidos).

A partir de ese momento, las peticiones de disculpas empezaron a llegar de todos los lados y se empezó a convertir en común oír cosas como “Hemos cometido errores, los reconocemos” (¿Cuáles errores?), “Siento lo sucedido” (¿Porqué no te responsabilizas de tus actos entonces?), “No deberíamos haberlo hecho” (Pero lo hicisteis, haberlo pensado antes), los sentidos y reconocer que se habían equivocado, empezaron a convertirse ciertamente en habituales. Pero para entonces la gente ya no se conformaba con oír unas disculpas. Los ciudadanos empezaban a poner el listón no en la palabra, sino en los hechos: ya no vale con la disculpa, ya solo vale asumir responsabilidades.

Lo que los políticos españoles no parecen acabar de darse cuenta es que la gente no sólo juzga si sus comportamientos son legales o ilegales, sino si son morales o inmorales. Puede que tus actos no estén penados por la Ley, pero sí por lo que todos entendemos moralmente como bueno o malo. Y en ese caso, lo justo es que si tus actos no representan moralmente a la sociedad, no puedas representar públicamente a la misma. Pedir perdón se ha convertido en una costumbre, que además no va acompañada de la asunción de responsabilidades. Pedir perdón ha perdido el valor que antes tenía, ya que ahora no son más que vagas palabras fáciles de llevárselas el viento. Y es que, como bien dice un compañero de partido, los “políticos de sangre azul” (Por aquello de que, como nuestro monarca, piden perdón pero ni abdican ni dimiten) están de moda en España.

Publicado originalmente en el periódico digital A pie de Calle.

jueves, 7 de marzo de 2013

El claro reflejo

Hace unos días, en uno de los descansos entre clase y clase en la Facultad, me entretuve comentando con un compañero la situación política en general del país. Me resultó muy estimulante y me dio varias cosas que pensar: Este compañero de facultad es de ascendencia chilena, posee la doble nacionalidad, y me estuvo comentando que a pesar de vivir muchos años en España no acababa de poder identificarse como español. Me decía que no había conseguido desarrollar un sentimiento razonable de apego al país, ya que veía que la política, la sociedad, sus valores y cultura estaban especialmente viciadas, y consideraba su futuro lejos de aquí. Si alguna vez se dedicara a la política o a la diplomacia, querría hacerlo desde Chile y no desde España.

Me comentaba cómo había podido observar en este tiempo algo que consideraba típicamente español: el hablar de todo sin saber de nada. En cualquier otro país, me aseguraba, si preguntas a una persona sobre un cierto tema lo más probable es que te diga que no conoce el tema, por lo que no puede darte una opinión fundamentada y objetiva al respecto. Sin embargo, aquí somos especialistas en criticar y hablar sobre todas las cosas, las conozcamos o no. Lo habitual es oír un “yo no conozco sobre el tema, pero si te diré que…”. Y claro, lo habitual de esto es que se generen opiniones poco fundamentadas, que no se atienen a la realidad, pero que sin embargo se extienden como la pólvora.

Lo más curioso es que en cuanto rascas un poco, salen a relucir incoherencias profundas. La de mayor actualidad seguramente sea la que tiene que ver con la política y los políticos, últimamente muy asociados (por méritos propios) a corrupción. ¿Quién no ha oído (e incluso entonado en alguna ocasión) el “si es que en el fondo todos son iguales” y/o “todos son unos ladrones y chorizos”? Podríamos considerar este tipo de afirmaciones en momentos determinados como meras formas de desahogo ciudadano, pero lo gracioso viene a continuación: ¿Quién no ha oído tras ese tipo de afirmaciones un “…aunque si estuviera en su posición, yo también robaría”, o “cuando algún día llegues a algo, acuérdate de mí”? Es la falta de coherencia, de aplicación en las acciones de uno mismo lo que se pide en las acciones de los demás, lo que resulta esperpéntico. Mi compañero y yo compartimos en este punto una opinión que a ambos nos parecía básica para entender el porqué de esta situación: La clase política no es más que un fiel reflejo de los valores de los que adolece la sociedad.

Si echamos una vista a nuestra historia, pareciera que la corrupción fuera el sino de España, una parte inseparable de su esencia, en momentos más, en momentos menos, pero siempre ahí presente. En algunos momentos más aceptada mientras no afectara a mí bolsillo, en otros momentos el eje central de los problemas de España. Sinceramente, no creo que podamos echar nada en cara a nuestros representantes políticos, simple y llanamente porque nosotros les hemos puesto ahí

Deberíamos de preguntarnos primero si nosotros estamos dispuestos a cambiarnos, a cambiar nuestros valores, a dar ejemplo y predicar con él antes de echar todos los balones fuera y culpar a los demás sistemáticamente de nuestras desgracias. Deberíamos revisar nuestras conductas propias si queremos de verdad cambiar las cosas. Aunque ciertamente creo que aquí se nos han juntado ya demasiados problemas que no hemos resuelto, ya que realmente la política española necesita de renovación, adaptación y cambios profundos si no queremos ver a la antipolítica ganar la partida. ¿Sobreviviremos a ésta? O mejor dicho, ¿Cómo sobreviviremos a ésta?

Publicado originalmente en el periódico digital A pie de Calle.

martes, 29 de enero de 2013

Resumen del curso Economía Internacional

Uno ya va terminando su aventura universitaria, y echando la vista atrás desde luego que considero haber aprendido muchísimas cosas durante estos años. Cosas que han forjado mi manera de pensar, de comportarme y de entender la realidad. El problema (o la virtud) reside en que tengo la sensación de haber aprendido más, mucho más, por mi cuenta que acudiendo al aula.

Y pensándolo bien, probablemente es justo lo que yo quería: que en clase se me dieran las herramientas para que posteriormente yo las aplicara y desarrollara según mis propios intereses de conocimiento. Sin embargo creo que realmente la base que he obtenido en muchas de las asignaturas de manera presencial es tremendamente pobre, tanto que podría afirmar que el 50% de lo que he estudiado estos años ha desaparecido de mi mente y no siento ningún tipo de remordimiento de ello. Muchas asignaturas se han convertido en un mero trámite; asignaturas de las que esperaba mucho pero no he recibido nada y, por supuesto sorpresas al revés: asignaturas de las que no esperaba nada y sin embargo he aprendido mucho.

En definitiva, lo que quiero decir es que la parte del trabajo que se supone que deberían cumplir las clases presenciales en muchos de los casos no se han cumplido, y acabas desarrollando los contenidos por tu cuenta, pareciendo ésto más la jungla que una forma ordenada de transmisión del conocimiento. No voy a enrrollarme más de manera genérica sobre la sensación que me llevo de estos años, aunque no puedo evitar señalar a la figura del profesor como responsable de haber hecho malgastar mi tiempo o de haberme hecho disfrutar del mismo.

Entrando a hablar directamente en materia, para resumir el paso por la asignatura de Economía Internacional, he de decir que para esta asignatura me esperaba algo totalmente distinto a lo que ha sido. Probablemente me esperaba que se tratara de una asignatura más en la que el profesor nos diera los conocimientos teóricos necesarios sobre la estructura de las instituciones internacionales, modelos económicos, datos macroeconómicos de países desarrollados, en vía de desarrollo y subdesarrollados, etc. donde los alumnos tuvieramos diez minutos al final de la clase para preguntar nuestras dudas sobre lo que el profesor había "vomitado" la hora y veinte minutos anterior. Sin embargo, no ha sido así en absoluto.

La dinámica de las clases ha sido completamente diferente, probablemente algo más acorde a lo que los alumnos necesitamos: motivación y curiosidad por lo que estudiamos. Unas clases donde predomina la isegoría y donde el conocimiento lo construimos a partir de los intereses de todos y cada uno de nosotros, donde desarrollamos los conocimientos que a cada uno nos interesan y atraen, y posteriormente compartimos con nuestros compañeros. Todos aprendemos de todos, y el profesor forma parte de ese todo, no se trata de una figura que simplemente transmite conocimientos acumulados, sino que se impregna de las ideas, emociones y sensaciones de todo el grupo.

La metodología utilizada durante las clases habia oído hablar sobre ella, pero nunca había tenido la ocasión de experimentarla en primera persona. Para mi gusto, ha sido una experiencia innovadora donde he podido profundizar sobre los conocimientos que a mí me interesaban de manera particular, poder compartirlo con mis compañeros y poder luego "emocionarme" con los temas que a ellos les generaba curiosidad. Me ha gustado la sensación de construcción de conocimiento desde abajo, desde las vivencias personales de cada uno, me ha gustado la importancia de lo subjetivo (tanto en cuanto expresión de opiniones particulares) como parte fundamental de generación de conocimiento a través de los blogs particulares de todos los compañeros de clase. Sin duda, creo que se trata de una herramienta muy útil para plasmar cada uno sus intereses, aquellos temas que nos llaman la atención, ya que tienes la libertad de publicar sobre aquello que a tí te llama la atención, sin obligar a nadie a que lo lea, pero invitando a que lo hagan aquellos que tengan interés por ello.

Y por último, me gustaría señalar algo que hasta ahora no recuerdo que me hubiera pasado: la sensación (a la hora de realizar un trabajo para clase) de falta de tiempo, de quedarme con las ganas de haber tenido más tiempo para poder haber profundizado sobre ello, aunque fuera simple y llanamente por saciar mi hambre sobre el tema. Esto es exactamente lo que me ha pasado con mi parte del trabajo sobre Alternativas de Futuro, donde me hubiera gustado tener más tiempo para comparar mucho más profundamente el modelo escandinavo con los de los países del entorno, las claves del éxito del modelo, o el porqué de que haya surgido ahí y con esa configuración concreta dicho modelo.

Sin duda la experiencia para mí ha sido muy, muy positiva, rara y distinta (no por ello mala ni mucho menos) a lo que me han acostumbrado en estos años de carrera.